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El perfumista que no teme exagerar
Hay una frase de Dominique Ropion que podría sonar, fuera de contexto, a la excusa de alguien que se le fue la mano: "un buen perfume siempre debe parecer obvio."

No es una excusa. Es, más o menos, la descripción de cómo construyó algunos de los perfumes más vendidos de las últimas dos décadas.
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Formado en Grasse, conocido por no medirse
Ropion se entrenó en Roure Bertrand Dupont, la escuela de perfumería en Grasse que hoy forma parte de Givaudan — el lugar donde varias generaciones de narices francesas aprendieron el oficio antes de firmar nada con su nombre. Se unió a International Flavors & Fragrances (IFF) en el año 2000, y ahí sigue.
Su currículum incluye Ysatis de Givenchy en 1984, Amarige en 1991, Pure Poison de Dior en 2001, Flowerbomb de Viktor & Rolf en 2004, Lady Million en 2010 y La Vie Est Belle de Lancôme en 2012 — este último, uno de los perfumes femeninos más vendidos del mundo durante años. En 2012 recibió el Chevalier de l'Ordre des Arts et des Lettres, y en 2018 IFF le otorgó el título de Master Perfumer.
Ninguno de esos datos explica, por sí solo, por qué huelen como huelen.
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La técnica tiene nombre: sobredosis
En perfumería, "overdose" no es un accidente ni una sobreactuación. Es una decisión deliberada: tomar un ingrediente y usarlo en una concentración mucho más alta de lo habitual, apostando a que esa exageración es exactamente lo que la composición necesita para tener carácter.
Es un recurso antiguo — el jazmín de Chanel N°5, en 1921, ya lo usaba — pero no todos los perfumistas lo abrazan con la misma comodidad. Ropion sí. Frédéric Malle, la casa para la que compuso Portrait of a Lady en 2010, lo describe sin rodeos: alguien que suele "equilibrar dosis excesivas de ingredientes potentes con acordes medidos con precisión milimétrica, hasta que la composición se sostiene por sí sola."
Portrait of a Lady es el ejemplo más citado. Contiene, según la propia casa, la dosis más alta de esencia de rosa y de pachulí cœur disponible en el mercado en ese momento. Rosa y pachulí en cantidades que, en manos de otro perfumista, podrían haber colapsado en un perfume pesado e indistinguible. En sus manos, se convirtió en uno de los perfumes que la industria sigue estudiando quince años después — al punto de que en 2026 la Fragrance Foundation lo incorporó a su Salón de la Fama.


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Lo que decidió no usar
Lo más revelador, sin embargo, no es lo que Ropion decidió exagerar. Es lo que decidió dejar afuera.
Para Portrait of a Lady evitó, a propósito, dos de los ingredientes sintéticos más usados en la perfumería contemporánea: Hedione e Iso E Super — moléculas que, en palabras de una crítica que analizó la fórmula, "olidas por separado, son deliciosas, pero no aportaron nada a esta fórmula en particular." No las evitó porque fueran malas. Las evitó porque esa composición específica no las necesitaba.
Eso contradice una intuición bastante común: que un perfumista con reputación de maximalista simplemente le pone más de todo. No es así. La sobredosis de Ropion parece funcionar, en parte, porque sabe exactamente qué no sobrecargar mientras exagera otra cosa.
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Sí, pero
Ninguna técnica, por más que tenga nombre y trayectoria, garantiza el resultado por sí sola. La sobredosis de rosa y pachulí funciona en Portrait of a Lady. En otras manos, con otras materias primas o con menos criterio para saber cuándo parar, la misma decisión podría producir exactamente el desastre que la palabra "exceso" hace temer.
Quizás la lección no es "hay que exagerar". Es que alguien tiene que decidir, perfume por perfume, qué ingrediente merece la sobredosis y cuáles no deberían aparecer ni en dosis normales. Esa decisión, más que la exageración misma, es lo que separa un perfume memorable de uno simplemente cargado.
Nota: reflexión editorial de Aromia. Los enlaces de compra dirigen a retailers autorizados.
- Flowerbomb de Viktor & Rolf — de 2004, otra composición de Ropion.
- La Vie Est Belle de Lancôme — de 2012, uno de los perfumes femeninos más vendidos del mundo.
- Pure Poison de Dior — de 2001, la primera de sus grandes composiciones para una casa de lujo.